Haz una oferta tan libre de riesgo como te sea posible

La gente está nerviosa por gastar su dinero, es lo más natural.

Hay demasiados estafadores y productos de baja calidad por ahí, por lo que la gente se preocupa de que pueden estar desperdiciando su dinero, el cual han conseguido a fuerza de trabajo, por lo que es importante darle su mérito cuando de mostrar tus productos y/o servicios se trata.

Si la gente teme que va a perder su dinero y lamentar su compra, es poco probable que deseen nuevamente comprar tu producto.

En cambio, si eliminas estas dudas y les das un incentivo a la gente para conocer y probar tu producto o servicio, seguramente se abrirá la puerta de la oportunidad.

Por lo tanto, es una gran idea ofrecer una garantía sin riesgo.

Saber que no hay riesgo y que no tienen nada que perder al comprar tu producto o servicio, es un poderoso incentivo de compra.

Esto quiere decir que el que “invierte” en el riesgo y quien lo asume es el vendedor. Esto se llama “inversión de riesgo”.

Si los clientes potenciales saben que pueden recuperar su dinero si no están satisfechos, estarán menos preocupados por perder dinero y tendrás más probabilidades de que te den una oportunidad.

Además, un montón de gente al instante se sienten mejor sobre un producto si saben que la empresa está dispuesta a responder y se encuentra detrás del producto cuidando los intereses del cliente.

Por lo tanto, muestra que tu producto vale la pena y que no tienes miedo de respaldarlo con una garantía sin riesgo.

Casi todos los grandes almacenes (Sears, Liverpool, Nike, Walmart, etc.) usan la inversión de riesgo y tienen una garantía de devolución del dinero en sus productos.

Te pongo un caso práctico que me acaba de suceder, la semana pasada compré un televisor de alta gama en Liverpool ahora con la idea de regalarsela a mi padre en esta próxima fecha que se avecina.

Lo primero que me dijeron fue que podía devolverla en cualquier momento dentro de un período específico ya que cuenta tanto con la garantía del proveedor como de la propia tienda.

Otros tipos de empresas hacen lo mismo.

Hace dos días recibí una oferta por un producto de información que se vende por $4,500 pesos.

El vendedor usó una estrategia de inversión de riesgo para promover el producto y construir confianza tanto en su persona como en su producto.

La oferta sólo pedía un depósito de $500 pesos que era totalmente reembolsable para probar el producto durante un mes.

En este caso podría devolverme mi depósito de nuevo si no consideraba que el producto valía la pena dentro del tiempo marcado.

Este es un gran enfoque de inversión de riesgo al igual que la garantía de devolución de dinero y, ¿qué crees que hice? Acepté su propuesta.

Estas son las diversas opciones que un buen redactor de publicidad debe considerar para captar, por un lado la atención de su cliente a través de un gran titular en donde enfoque su vista ese cliente potencial.

Y por otro lado la del dueño del negocio que cree y confía en su producto y/o servicio.

Después de ajustar las ideas, se llega a una descripción contundente de lo que es y puede conseguir el cliente y… ¡claro está!  Dale esa propuesta de riesgo que le resulte irresistible.

Este es el tipo de trabajo que se llega a realizar en cualquier tipo de publicidad, sea digital o tradicional como la que llegamos a ver como publicidad en paradas de autobús, en folleterías o hasta en una gran marquesina.